Creciendo a través del juego

El verano es sinónimo de libertad, descubrimiento y amistades que duran para siempre especialmente para estos niños. En una maravillosa colaboración con Colonias de Vacaciones, logramos regalar a 166 niños un campamento de 5 días, diseñado no solo para divertirse al máximo, sino para adquirir valiosas herramientas de vida, autonomía y responsabilidad personal en medio de la naturaleza.
Lejos de sus familias y de la rutina cotidiana, los pequeños disfrutaron de días llenos de risas jugando con lodo, batallas con globos de agua y pintándose la cara. Todas las dinámicas que involucraban agua se convirtieron en las absolutas favoritas de la jornada.
“Mis actividades favoritas fueron deslizarme en el tobogán y comer al aire libre en la naturaleza; fue muy relajante”.
— Leonardo



La creatividad también tuvo un lugar muy especial, a través de diversos talleres de manualidades, los niños elaboraron recuerdos hechos con sus propias manos que llevaron con mucho orgullo de regreso a sus hogares. Comer al aire libre rodeados de naturaleza le dio un toque mágico a cada día, mientras que las canciones de campamento resonaron de principio a fin, marcando el ritmo de esta aventura.
“El campamento estuvo genial por la fogata, las expediciones nocturnas, las actividades diarias y el día que nos mojamos”.
— Balam




“Me gustó mucho conocer a personas muy buenas y jugar con los globos de agua”.
— Bárbara
Más allá del entretenimiento, el campamento impulsó de forma muy natural el sentido de responsabilidad y la independencia. Los pequeños aprendieron valores prácticos de autocuidado y convivencia, como hacerse cargo de sus pertenencias y tender su propia cama cada mañana, sintiéndose orgullosos de su propia autonomía.

“Los animadores son súper cariñosos y amables; además, las canciones y la comida estuvieron increíbles”.
— Bastián
Un factor fundamental para el éxito de este campamento fue el profundo vínculo que los niños crearon con los monitores. La empatía, el cuidado y la dedicación del equipo permitieron que cada participante se sintiera seguro, escuchado y valorado. Al llegar la noche, el fuego de la tradicional fogata reunió a todos para cantar, agradecer y celebrar unas vacaciones que sin duda dejaron una huella imborrable en sus corazones.
“Me gustaron mucho las canciones y la actividad donde hicimos el peluche”.
— Ángel Dante



